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Actualidad

Última sentencia del Tribunal Supremo. Coronavirus y modificación de las condiciones contractuales

En estos momentos de crisis sanitaria a causa del Covid-19 han sido numerosos los artículos que distintos profesionales del Derecho han escrito recientemente sobre la posibilidad de modificar, incluso de resolver, las relaciones contractuales vigentes debido al impacto económico negativo que se ha dejado sentir de manera fulminante. Por nuestra parte, hace unos días aportamos también nuestro granito de arena al respecto poniendo de manifiesto los

Ya expusimos que la regla general en materia contractual es el principio de conservación de los negocios jurídicos suscritos ya que los contratos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes y han de cumplirse al tenor de los mismos; además, debe existir un justo equilibrio de las prestaciones que correspondan a cada una de las partes contratantes de modo y manera que dar cumplimiento al contrato no suponga un sacrificio excesivo en comparación con las obligaciones que competen al otro contratante. Pero ¿qué sucede si durante la vida del contrato, de manera súbita e imprevista, acontece una situación excepcional que hace muy gravoso dar cumplimiento al contrato a una de las partes?

El recurso que doctrina y jurisprudencia han acuñado para intentar paliar las consecuencias negativas de una alteración extraordinaria de las condiciones contractuales es la ,cláusula, ,rebus sic stantibus,. Insistimos en que para que opere el recurso a esta cláusula la alteración de las circunstancias ha de ser de tal magnitud que incremente de modo significativo el riesgo de ,frustración de la finalidad del contrato,. Por consiguiente, la “imprevisibilidad” del cambio de circunstancia es condición necesaria para recurrir a la citada cláusula.

En el presente comentario, a la vista de la reciente sentencia del Tribunal Supremo de ,6 de marzo, pasado, vamos a complementar lo expuesto anteriormente sobre esta materia, anticipando que se trata de un supuesto de hecho en el que s,e denegó el recurso a esta cláusula,. Muy brevemente, los hechos que dieron lugar a la citada resolución son los siguientes: la empresa Zeta Gestión de Medios, S.A. interpuso demanda frente a Televisión de Galicia, S.A. y Radiotelevisión de Galicia, S.A. alegando un incumplimiento del contrato que habían suscrito el 30 de enero de 2006 sobre exclusiva de gestión, promoción y venta de espacios publicitarios para la emisión de anuncios en canales de televisión y radio. A su vez, las empresas de radio y televisión formularon demanda reconvencional contra la gestora de medios alegando incumplimientos por su parte de los importes mínimos garantizados contractualmente. Para no resultar tedioso en la exposición de los hechos diremos que ambas partes se reprocharon recíprocamente sendos incumplimientos contractuales y se reclamaron determinados montantes económicos.

En lo tocante a lo que resulta importante al presente artículo, la empresa gestora, entre otras causas, alegó que le fue imposible garantizar los ingresos mínimos anuales debido a la caída de los ingresos publicitarios, debiendo considerarse esta eventualidad como causa excepcional para reducir los emolumentos a entregar a las cadenas de radio y televisión, es decir, que se aplicara la cláusula ,rebus sic stantibus,.

            En este sentido, la sentencia de segunda instancia acogió su petición aseverando que, siendo cierto que Zeta Gestión de Medios, S.A. debía pagar 1.262.317,76 €, se había producido una ruptura de la base económica del contrato provocada por la “caída del mercado publicitario” y, por consiguiente, no podía hacerse responsable a la antedicha empresa de esta circunstancia, estableciendo una moderación a favor de la misma respecto a la cantidad a abonar a la televisión y radio.      

Los Tribunales de Justicia son reacios a la aplicación de esta cláusula y lo hacen de forma muy restrictiva. De hecho, ni siquiera en los momentos más críticos de la crisis económica padecida desde 2007 las sentencias se inclinaban por la aplicación de esta doctrina, si bien, hubo un punto de inflexión en 2014 como ya pusimos de manifiesto, dando mayor cobertura a supuestos de desequilibrio de las prestaciones.

            Volviendo a la sentencia de 6 de marzo, y como ya anticipamos, el Tribunal Supremo no acogió la aplicación de la regla ,rebus sic stantibus, al desprenderse del examen del contrato objeto de controversia que se estaba en presencia de un contrato de ,corta duración, en el que difícilmente podía darse un acontecimiento extraordinario que afectase a la base del contrato y no quedase amparado dentro del riesgo propio de ese contrato. Según el Alto Tribunal, la bajada de demanda de publicidad en televisión, al venir referida a un corto periodo de tiempo, un año, no dejaba de ser un riesgo cubierto por el contrato, además de que no fue algo tan drástico e imprevisible.

En consecuencia, es bastante más probable que la alteración extraordinaria se produzca en ,contratos de larga duración y de tracto sucesivo., De hecho, el grueso de las consultas provienen de empresas y profesionales con contratos de arrendamiento de local de negocio en los que se estableció un amplio plazo de duración y que han visto frenados drásticamente sus ingresos por la crisis sanitaria del Covid-19, viéndose imposibilitados para cumplir con el pago de la renta inicialmente pactada.

Como siempre, el análisis detenido del caso concreto dará lugar a verificar si puede solicitarse la modificación de las condiciones contractuales actuales so pena de frustrarse el fin del contrato.

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