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Actualidad

WhatsApp como prueba judicial

En la actualidad es una práctica más que habitual la aportación, a efectos probatorios, de conversaciones de WhatsApp en los diferentes procedimientos judiciales de los que somos protagonistas.

Este hecho, como se encarga de recordar el Tribunal Supremo en su Sentencia número 300/2015, de 19 de mayo de 2.015 (cuyo ponente fue el Excmo. Sr. D. Manuel Marchena Gómez), debe abordarse con todas las cautelas posibles.

La prueba documental de pantallazos de conversaciones de WhatsApp, o cualquiera de los múltiples sistemas de mensajería instantánea, debe quedar suficientemente autentificada y verificada, debiéndose identificar (i) el origen real de la conversación, (ii) la identidad de los interlocutores y (iii) la integridad del contenido.

El anonimato en este tipo de aplicaciones y la libre creación de cuentas con una identidad ficticia -donde un mismo usuario puede tener más de dos cuentas diferentes- puede inducir a error al órgano enjuiciador incitándole a creer que existió una conversación que, en realidad, nunca se produjo o bien que se ha manipulado el contenido de las que, en realidad, sí se dieron.

Para asegurarse de la autenticidad del contenido de la prueba de WhatsApp se hace indispensable el oportuno informe pericial emitido por un ingeniero informático suficientemente cualificado, máxime si se tiene en cuenta que existen múltiples aplicaciones informáticas gratuitas y de fácil acceso como, por ejemplo, “Whatsfake” o “Fake Chat”, cuyo objeto es, precisamente, la modificación, alteración o falsificación de las conversaciones mantenidas en ese tipo de chats.

Con independencia de ese informe pericial -cuya ratificación en fase probatoria será indispensable- conviene apoyar el contenido de la prueba con la testifical de los interlocutores de la conversación, siempre y cuando éstos no formen parte de la relación jurídico-procesal.

Igualmente, recuerda el Tribunal Supremo que para proceder a la tacha de esa prueba resulta indispensable impugnar la autenticidad de la conversación por la parte no beneficiada puesto que ello desplaza el onus probandi hacia la parte proponente, a saber:

“La impugnación de la autenticidad de las conversaciones, cuando son aportadas mediante pantallazos a través de archivos de impresión, desplaza la carga de la prueba hacia quien pretende aprovechar su idoneidad probatoria”

Aun con todo, si se acude a juicio aportando única y exclusivamente esa prueba de pantallazos conviene saber que su impugnación no implica, necesariamente, que vaya a ser apartada de su examen judicial ya que el juez realizará un juicio ponderado en base a su sana crítica y leal saber, tal y como indica el artículo 384.3 LEC.

El Tribunal Superior de Justicia de Galicia en su Sentencia número 556/2016, de 28 de enero de 2.016 (cuyo ponente fue el Excmo. Sr. D. Luis Fernando de Castro Mejuto), fue más expeditivo en cuanto a los requisitos que deben cumplir los pantallazos de WhatsApp para su consideración de prueba válida e idónea, a saber:

1. Cuando la parte interlocutora de la conversación no impugne la conversación.

2. Cuando se reconozca expresamente dicha conversación y su contenido por la parte interlocutora.

3. Cuando se compruebe su veracidad y autenticidad mediante el cotejo del otro terminal implicado (exhibición de documentos).

4. Cuando se practique una prueba pericial que acredite la autenticidad y envío de la conversación.

Así pues, no son pocos los requisitos a tener en cuenta cuando tengamos que valernos de los mensajes de WhatsApp como elemento probatorio válido y fiable o cuando debamos combatirlos a los efectos de que decaigan como elemento de convencimiento judicial.

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